viernes, 5 de noviembre de 2010

Biblioteca Popular Paulo Freire

Es San Atilio un barrio donde la mayoría de los pasos se dan sobre polvorientas calles de tierra, que se vuelven pantano con las lluvias. Muchas veces (más los sábados) polcas y chamamés suenan muy fuerte, emulando una competencia entre equipos de audio, fastidiando al resto claro. 
Gallinas cruzan por la calle sin temor a que algún auto las pise, pues no pasan muchos, solo hay tres o cuatro que tienen un manto asfáltico. Los perros siguen durmiendo en la huella que dejan  los camiones de basura, que de vez en cuando pasan, también hay  basureros informales que brindan el servicio utilizando  tracción equina, medio de transporte también elegido por el garrafero, aunque los quinieleros prefieren la bici. 
A veces  para llegar hasta Derqui optamos por utilizar el servicio de “remises truchos” que sí tenemos suerte no hace falta sostenerle la puerta para que no se caiga y si no, hay que estar atento, en la travesía de siete minutos hasta la localidad vecina se ve la recicladora que ya no se incendia cada año como antes sucedía. “Ahí son todos chorros” dicen algunos o “ese si que es un barrio privado, de agua, de cable, de gas” bromean otros, lo cierto es que la vida puede ser muy dura por aquí. Se encontraban dispersos algunos elementos de la realidad que hoy confluyen para gestar algo nuevo, que el barrio nunca tuvo pero que nace perteneciéndole, estos elementos son: un local del Centro Comunitario Belén construido por un entidad vasca, para el funcionamiento de una panadería de los vecinos que no prosperó y las ideas y ganas de hacer de algunas personas (un amigo diría “somos como las hojas, el viento nos amontona”) que aunaron fuerzas para dar respuesta a una carencia de la comunidad, el no tener  un lugar donde poder contenernos desde la cultura y de esa manera abrirle una grieta a esta realidad artificial creada por los grandes medios de manipulación. 
Paulo Freire fue un pedagogo brasilero que  teorizó sobre la educación, pero por sobre todas las cosas revolucionó este campo actuando  sobre la realidad de  personas marginales, de los sin techo, de los analfabetos de la población más pobre de ese país, revalorizando sus expectativas de vida. Sostenía que el deber de todo revolucionario, además de denunciar la realidad, es confeccionar un borrador de proyecto que solo será viable en el plano de lo real, a través de la praxis. La biblioteca popular fue una utopía, se convirtió en un sueño y hoy despierta al mundo con el nombre de Paulo Freire.  

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